TECNICA PARA LA OPERACION DE ABDOMINOPLASTIA

La aplicación de la abdominoplastia cambia según el tipo de tipo de paciente y las características físicas que presente.
Existen alteraciones que se van adquiriendo a lo largo de la vida por distintas causas. Estas pueden ser:
-El llevar un tipo de vida sedentaria.
-Alteraciones genéticas u hormonales.
-Ganacias y fluctuaciones de peso.
-Incisiones previas.
-Embarazo.
-La edad, que produce el aumento progresivo del tejido adiposo y visceral.
Cuando el paciente es joven y tiene buen tono cutaneo, no presentando diastasis en los músculos rectos (esto significa que no existe separación entre los músculos), simplemente habría que practicar una liposucción abdominal.
Cuando el paciente también es joven, con buen tono cutaneo y tiene diastasis, también habría que hacer liposucción y una miniabdominoplastia. Se reforzarían los músculos abdominales y se extirparía la grasa abdominal sobrante.
En los casos en los que el paciente tiene excesos de piel y grasa importantes con separación muscular, ya se debe practicar la abdominoplastia clásica.
La intervención de abdominoplastia consiste en levantar la piel y la grasa del abdomen, reforzando los músculos rectos, que son los que se separan tras los embarazos, dando lugar a un vientre distendido. También se remodela la cintura con unos puntos de plicatura en los flancos. La cicatriz se suele hacer siempre de forma que quede escondida por la ropa interior del paciente. Sin embargo, existen casos en los que el paciente tiene un gran delantal cutaneo, lo que hace que se deba practicar una gran extirpación, lo que produce una gran cicatriz que queda en el bajo abdomen. Esta cicatriz es más larga de lo habitual, por lo que puede quedar visible por los laterales de ciertas prendas. Cada vez se combina más la operación de abdominoplastia con la liposucción, para conseguir así limpiar los flancos y eliminar los antiestéticos michelines.






