Cirugía Plástica Estética. Guía informativa para mejorar tu belleza y sentirte mejor contigo misma

Reduce la curva de la felicidad con Abdominoplastia

Si ha sido una persona sedentaria, ha sufrido obesidad o ha tenido más de un embarazo, además de llevar unos malos hábitos cotidianos, muy conocidos sobre todo en los hombres, seguramente puede ver como su abdomen sobresale hacia delante de su cuerpo. Sus músculos ya no aguantan su peso, y usted en general tampoco. No resulta muy estético ni favorece a su salud. Pues bien, ante esta curva abdominal no hay gimnasios ni dietas que valgan. Es el momento de cogerse unas vacaciones y aprovechar para hacerse la única operación que puede acabar con ella: reduce la curva de la felicidad con Abdominoplastia.

Momento de intervención y reposo

En una sola intervención, de alrededor de tres horas con anestesia general, el cirujano recolocará sus músculos abdominales y eliminará a su vez el exceso de grasa y piel. Deberá pernoctar en la clínica 24 horas y llevar una faja durante un mes.

Por lo que ahora que llega el periodo vacacional, es un buen momento para acudir a este tipo de cirugía estética, tras la que es aconsejable reposar la primera semana y hacer ejercicio después de un mes como mínimo.

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El mejor candidato

Por lo que ya sea, hombre o mujer, mayor de edad y en buena forma física o al menos con poca obesidad, y eso sí, siempre que no vaya a tener hijos en el caso de que sea mujer, sería un gran candidato para realizarse esta operación.

Sólo en algunas ocasiones se requiere una pérdida de peso por parte del paciente por su beneficio. Es esencial adelgazar en el caso de las personas que tienen sobrepeso, para que la reparación sea más efectiva y disminuya el riesgo de repercusiones respiratorias al constreñir el abdomen. 

No deje a un lado los buenos hábitos

No debe confundirla con la famosa liposucción, aunque se pueda emplear en la misma intervención. Ni pensar que por el hecho de haberse operado, ya puede dejar a un lado la vida sana. Es cierto que por mucho ejercicio constante y dieta sana y equilibrada que se haga, el abdomen no puede volver a su sitio original y la única manera de reducirlo es a través de la Abdominoplastia. Pero si el paciente, tras la cirugía, lleva unos buenos hábitos, los resultados serán más duraderos.

Sólo necesitaría una buena historia clínica previa a la elección de esta cirugía en un centro médico estético especializado que cuente con profesionales y reduce la curva de la felicidad con Abdominoplastia para siempre.

Mamoplastia: la cirugía estética más popular para los senos

Según la época, el modelo de belleza cambia.

Y si se trata de la mujer, más. Desde hace tiempo, el ideal femenino requería tener unas curvas voluminosas de infarto. Hace unos años se empezaron a poner de moda los cuerpos más estilizados y delgados con los pechos más reducidos. Y parece que ahora comienzan de nuevo a llevarse los senos de mayor tamaño. Pero lo cierto es que los tratamientos de cirugía estética siempre van en aumento y, entre ellos, la Mamoplastia o Aumento de pecho, es de los más populares. Porque para las mujeres, ya sea por imagen o por salud, es muy importante esta parte del cuerpo y encontrarse bien consigo mismas. Y de eso se trata.

Hoy en día, las opciones quirúrgicas son múltiples. Pero cambiarse el pecho es una decisión muy personal y cuanta más información se tenga sobre el procedimiento y los distintos tipos de cirugía, mejor será la elección. El cirujano plástico cualificado en la materia que vaya a realizar la operación siempre ayudará y aconsejará ante esta importante decisión, basándose en las necesidades, deseos y expectativas individuales de cada mujer.

El Aumento de Pecho sigue siendo el preferido

Entre las intervenciones quirúrgicas actuales, las mujeres siguen decantándose por la Mamoplastia o cirugía plástica de Aumento de Pecho. Es la segunda intervención estética más frecuentemente practicada en América y Europa, debido a sus mínimas secuelas. Por lo que también es la operación con más grado de satisfacción por parte de los pacientes.

Intervención sencilla en manos de expertos

La intervención quirúrgica requiere de anestesia general para una mayor comodidad tanto para el cirujano como para el paciente. El objetivo de los profesionales va a ser siempre conseguir una forma y volumen de los pechos adecuados y hacerlo con la mínima cicatriz posible. Pero es de las operaciones más sencillas en cuanto que dura menos tiempo que el resto, alrededor de una hora, y ya que tras la intervención la mujer no tiene porqué permanecer en la clínica 24 horas, le dan el alta a las tres horas y media aproximadamente y se puede marchar tranquila a casa. Simplemente debe seguir los consejos del médico e intentar reposar entre tres y cuatro días y otros quince debe permanecer sin realizar esfuerzos ni levantar peso.

Consigue un pecho firme y bonito

Siempre que los implantes mamarios sean de calidad, en los que los expertos normalmente prefieren y emplean los de silicona, proporcionan unos pechos con un tamaño y una apariencia más estética, y un tacto firme pero a la vez completamente natural. Por lo que la Mamoplastia o Aumento de Pecho es la cirugía más apropiada para aquellas mujeres que tienen un volumen mamario insatisfactorio desde el nacimiento o para restaurar el volumen natural de los senos, perdido tras un embarazo, por cambios de peso o por causa de la edad. También es ideal para corregir la diferencia de tamaño de los dos senos o como cirugía reconstructiva consecuencia de un cáncer de mama o de otra enfermedad que pueda afectar al tamaño o forma de los senos.

Otras operaciones, como son la Mastopexia o elevación de los pechos, para ‘recolocar’ las mamas en su posición original, y la Mamoplastia de Reducción de Pecho, para las mujeres que tengan los senos demasiado grandes por los que incluso sufren problemas físicos y psicológicos, son otras dos buenas opciones con las que se transforman las dimensiones del pecho, mejorando la imagen de la mujer y al mismo tiempo su autoestima.

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La otoplastia (II). La consulta

 

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La Seguridad Social no incluye las operaciones de otoplastia por motivos estéticos, salvo en los casos en los que se de un trastorno psicológico importante asociado con esta anomalía, o bien en los casos en los que la deformidad durante la edad escolar sea bastante importante.
El cirujano deberá hacer durante la primera consulta una evaluación del problema y hará una recomendación sobre la técnica que resultará más efectiva en ese caso en particular, además de dar una serie de instrucciones para que el paciente se prepare para la intervención, que se realizará en un quirófano de una clínica o de un hospital. En cuanto a la anestesia, dependiendo del tipo que se aplique, todo el procedimiento se realizará en régimen ambulante o bien el paciente deberá permanecer toda la noche en el hospital.
En los casos en que el niño sea pequeño, el cirujano plástico posiblemente recomiende que la intervención se realice bajo anestesia general. Sin embargo, en los casos de adultos o de niños mayores se aplicará anestesia local asociada o no a sedación, consiguiendo con ello que el paciente esté relajado y despierto.
La operación de otoplastia suele durar unas tres horas, aunque en algunos casos puede llevar un poco de más tiempo. En general, se practica una incisión pequeña en la zona posterior de la oreja para que el cartílago auricular quede expuesto. Más tarde, el cartílago se esculpe y se dobla hacia atrás, haciendo falta en algunos casos la aplicación de puntos internos con el fin de mantener la nueva forma. También, en ocasiones, será necesario extirpar una parte del cartílago para que la oreja resulte más natural. Para finalizar, se extirpa una cuña de la piel situada en la parte posterior de la oreja. Respecto a la cicatriz, ésta queda disimulada en la parte de atrás de la oreja, por lo que no resulta preocupante a niveles estéticos. Muchas veces, con el fin de conseguir una mayor simetría, hará falta operar las dos orejas. De esa forma los resultados harán que las dos orejas resulten iguales.

La cirugía plástica en adolescentes

 

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El mundo de la estética y del cambio de apariencia está llegando cada día más a los adolescentes. Digamos que con ello buscan una mejora en su estado de ánimo, que hace que se acepten más ellos mismos, y por otro lado aumentan su aceptación social.
La cirugía estética ha sido durante muchos años privilegio de ricos, famosos y de celebridades que podían permitirse los gastos de una intervención. Claro que con ello mantenían una imagen pública jovial y atractiva para el público que los seguía y que en cierto modo era incapaz de perdonar el paso de los años sobre su ídolo. Sin embargo, ésto ha ido cambiando poco a poco, hasta llegar a hacerse casi cotidiano entre los jóvenes, tanto chicos como chicas, menores de 18 años, tal como demuestran unas estadísticas estadounidenses, en las que se habla de un aumento considerable de operaciones de cirugía estética entre los jóvenes de Estados Unidos. La intervención más frecuente es la de aumento o reducción de busto, seguida de procedimientos no quirúrgicos como dermoexfoliación química, microdermoabración y depilación con láser. Se supone que esta demanda creciente está relacionada con un deseo de una mayor aceptación social, aparte de la tremenda influencia producida por la televisión e internet.
Los jóvenes del mundo occidental cada día aumentan sus interés en someterse a una operación para corregir deformidades de la nariz, las orejas o el busto, incluso llegan a solicitar a sus padres que su regalo de cumpleaños o por buenas notas universitarias sea una intervención de cirugía estética. Concretamente, la otoplastia, que es el procedimiento para cambiar o reducir la forma de las orejas, es la que ha tenido más demanda durante el año 2007.
Sin embargo, aunque realmente la cirugía estética y plástica pueda proporcionar unos resultados de reafirmación personal entre los jóvenes, no es conveniente realizarla en adolescentes, por varios motivos importantes. Entre otros, por ejemplo, porque aún no se ha terminado con el período de desarrollo y puede resultar como una interferencia en el crecimiento, aparte de que no existe una conciencia total del proceso a seguir y del riesgo que se puede correr, ya que no deja de ser una operación realizada en un quirófano. Uno de los problemas más comunes que suelen crear los jóvenes intervenidos es el de creer que en dos días todo queda resuelto y cicatrizado, y que después de una operación realizada el viernes podrán irse el sábado a la discoteca. Y ese detalle es bastante importante a la hora de tomar una decisión de este tipo.
Los especialistas no dejan de recalcar que no se debe confundir la palabra “cosmética” con “cirugía”, ya que son dos cosas totalmente diferentes, y que el paciente debe conocer el proceso de la intervención que se le va a realizar y los riesgos que va a correr, de las cicatrices que pueden quedar y del período de inactividad que deberá seguir. Porque está claro que una intervención de cirugía plástica estética no es como ir a la peluquería o pasar por una sesión de manicura, que existen unos riesgos que pueden tener consecuencias serias. Dado que una operación de cirugía estética requiere anestesia, puede acarrear complicaciones como ataque al corazón, parálisis temporal o producir una apoplejía. No es que sea algo frecuente que ocurra, pero puede ocurrir, y por ello el paciente debe tener constancia antes de tomar una determinación final. Si se decide, debe tratarse de un claro deseo personal con todas las consecuencias y nunca por agradar a otras personas, incluidos los padres.

La consulta del especialista

 

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Está demostrado que el éxito completo de cualquier intervención quirúrgica llega cuando se da una buena conexión entre médico y paciente. Por ello, desde la primera consulta se debe intentar que ocurra ese acercamiento incipiente que irá creciendo a medida que se vayan dando los pasos necesarios hasta el final de la operación. Sin embargo, el cirujano no debe dar nunca falsas espectativas ni intentar ocultar los riesgos que puede conllevar el paso por un quirófano. Debe ser realista en todo momento.
La primera consulta no deberá nunca ser breve y deberá durar al menos treinta minutos. Durante este tiempo, el paciente explicará su caso sin prisas, debiendo el especialista informar a éste, después de escucharlo y observarlo, de los pro y los contras de una posible operación, y sobre todo si es conveniente que atraviese por ella, ya que existen casos donde no resulta nada recomendable por diferentes motivos. En general, el paciente deberá consultar sin timidez todo lo que no llegue a entender del todo, incluida una explicación del procedimiento a seguir, el tipo de anestesia que será utilizada, cómo será el postoperatorio y otros pormenores que pueden resultar de gran importancia.