Cirugía Plástica Estética. Guía informativa para mejorar tu belleza y sentirte mejor contigo misma

La otoplastia (I)

La otoplastia es una intervención quirúrgica que tiene la finalidad de situar las orejas prominentes, de soplillo o en pantalla, como las llaman también, en una posición más normal; es decir, más pegada a la cabeza o bien, en los casos de orejas grandes, reducirlas hasta un tamaño conveniente. Se suele realizar a niños a partir de los 8 años, cuando ya se considera que las orejas han terminado de formarse. Se suele aconsejar no dejar pasar mucho tiempo más cuando este problema es evidente, con el fin de evitar en su vida social posibles complejos y problemas similares a los niños. De todas formas, la otoplastia también puede realizarse a adultos a cualquier edad y sin ningún tipo de problemas.
Un buen consejo para padres es no tomar decisiones propias en este sentido sin observar previamente el comportamiento del niño y ver si sus orejas le están creando algún tipo de problemas o complejos. Si resulta evidente que el niño está a disgusto y desea operarse, podemos estar seguro de que se creará una cooperación que resultará muy positiva y que hará que tanto el afectado como sus padres queden más contentos con los resultados obtenidos. Porque ésto último es muy importante y hay que tener muy en cuenta que no se persigue la perfección absoluta, pero sí una mejoría evidente y suficiente para resolver el problema.
Os dejo un video introductorio con el fin de que conozcais un poco más del tema. Más adelante iremos entrando un poco más en detalles sobre la intervención y recuperacíón de una operación de otoplastia.

Imagen de previsualización de YouTube

La cirugía plástica en adolescentes

 

cirugia_plastica_adolescentes.jpg

 

El mundo de la estética y del cambio de apariencia está llegando cada día más a los adolescentes. Digamos que con ello buscan una mejora en su estado de ánimo, que hace que se acepten más ellos mismos, y por otro lado aumentan su aceptación social.
La cirugía estética ha sido durante muchos años privilegio de ricos, famosos y de celebridades que podían permitirse los gastos de una intervención. Claro que con ello mantenían una imagen pública jovial y atractiva para el público que los seguía y que en cierto modo era incapaz de perdonar el paso de los años sobre su ídolo. Sin embargo, ésto ha ido cambiando poco a poco, hasta llegar a hacerse casi cotidiano entre los jóvenes, tanto chicos como chicas, menores de 18 años, tal como demuestran unas estadísticas estadounidenses, en las que se habla de un aumento considerable de operaciones de cirugía estética entre los jóvenes de Estados Unidos. La intervención más frecuente es la de aumento o reducción de busto, seguida de procedimientos no quirúrgicos como dermoexfoliación química, microdermoabración y depilación con láser. Se supone que esta demanda creciente está relacionada con un deseo de una mayor aceptación social, aparte de la tremenda influencia producida por la televisión e internet.
Los jóvenes del mundo occidental cada día aumentan sus interés en someterse a una operación para corregir deformidades de la nariz, las orejas o el busto, incluso llegan a solicitar a sus padres que su regalo de cumpleaños o por buenas notas universitarias sea una intervención de cirugía estética. Concretamente, la otoplastia, que es el procedimiento para cambiar o reducir la forma de las orejas, es la que ha tenido más demanda durante el año 2007.
Sin embargo, aunque realmente la cirugía estética y plástica pueda proporcionar unos resultados de reafirmación personal entre los jóvenes, no es conveniente realizarla en adolescentes, por varios motivos importantes. Entre otros, por ejemplo, porque aún no se ha terminado con el período de desarrollo y puede resultar como una interferencia en el crecimiento, aparte de que no existe una conciencia total del proceso a seguir y del riesgo que se puede correr, ya que no deja de ser una operación realizada en un quirófano. Uno de los problemas más comunes que suelen crear los jóvenes intervenidos es el de creer que en dos días todo queda resuelto y cicatrizado, y que después de una operación realizada el viernes podrán irse el sábado a la discoteca. Y ese detalle es bastante importante a la hora de tomar una decisión de este tipo.
Los especialistas no dejan de recalcar que no se debe confundir la palabra “cosmética” con “cirugía”, ya que son dos cosas totalmente diferentes, y que el paciente debe conocer el proceso de la intervención que se le va a realizar y los riesgos que va a correr, de las cicatrices que pueden quedar y del período de inactividad que deberá seguir. Porque está claro que una intervención de cirugía plástica estética no es como ir a la peluquería o pasar por una sesión de manicura, que existen unos riesgos que pueden tener consecuencias serias. Dado que una operación de cirugía estética requiere anestesia, puede acarrear complicaciones como ataque al corazón, parálisis temporal o producir una apoplejía. No es que sea algo frecuente que ocurra, pero puede ocurrir, y por ello el paciente debe tener constancia antes de tomar una determinación final. Si se decide, debe tratarse de un claro deseo personal con todas las consecuencias y nunca por agradar a otras personas, incluidos los padres.